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3 Notificación

 

Plazo de notificación de la multa
Contenido de la notificación
Lugar en el que ha de realizarse


Medios utilizados para notificar

Agente
Servicio de correos
Anuncios o edictos
Telegramas

Notificación defectuosa


 

 

Plazo de notificación


El plazo de notificación de las infracciones es de tres meses para las infracciones leves, de seis meses para las infracciones graves y de un año para las infracciones muy graves; plazos que se cuentan siempre a partir del día en que se hubiesen cometido los hechos. Es decir, que desde que se comete la infracción hasta que recibe la notificación el denunciado (esto en los casos en los que la denuncia no sea entregada en mano por el agente denunciante), no pueden transcurrir más de tres, seis meses o un año respectivamente; salvo que se lleven a cabo actuaciones administrativas de las que tenga conocimiento el denunciado, o estén encaminadas a conocer el domicilio, identidad, etc, del infractor; y que sean practicadas con proyección externa a la dependencia en la que se originen, en cuyo caso se interrumpe la prescripción.

Salvo en los supuestos de interrupción de la prescripción, la acción para sancionar de la Administración prescribe una vez han transcurrido los plazos señalados (tres meses, seis meses o un año desde la fecha en que la infracción fue cometida). Por eso, una vez que ha transcurrido el correspondiente plazo (según la infracción sea leve, grave o muy grave) debemos alegar ante la Jefatura de Tráfico o la Alcaldía la prescripción de la acción para sancionar.

Hay que tener cuidado con los plazos de prescripción de la notificación, puesto que a veces la notificación se realiza en el mismo instante que la denuncia, y si esperamos tres meses (o seis meses o un año, según la infracción), nos encontraremos directamente con la resolución sancionadora; y habremos perdido la posibilidad de alegar y proponer prueba. Por ello siempre que el boletín de denuncia tenga todos los requisitos necesarios para ser una notificación, es decir, aparezcan en el boletín de denuncia que se nos entrega la identificación del vehículo y del conductor, la descripción del hecho infractor, el lugar, fecha y hora, la identificación del denunciante y la cuantía de la sanción a pagar; debemos proceder a recurrir la multa inmediatamente y no demorarnos, pues podríamos encontrarnos posteriormente fuera de los plazos legalmente establecidos para alegar y proponer prueba, sin la posibilidad de beneficiarnos de la reducción del 30%, con la resolución sancionadora dictada y, en su caso, hasta con la firmeza de la multa y, posiblemente, hasta con el recargo de 20% que supone su cobro en vía de apremio.

 

 

Contenido de notificación

Las notificaciones de las infracciones de tráfico deben contener los mismos datos que el boletín de denuncia, a excepción de aquellos datos que son inherentes al boletín, como es la firma del Agente denunciante.

Básicamente, en una notificación deben constar los siguientes datos:

- Identificación del vehículo y del conductor, y, en su defecto, del titular.

- Descripción del hecho denunciado.

- Lugar, fecha y hora.

- Expresión de si procede alegar y proponer prueba; con indicación de los plazos para ello.

- Cuantía de la sanción impuesta.

En la notificación debe constar, como se expresa en la enumeración de los requisitos anteriormente citados, el plazo para proponer pruebas y formular alegaciones, puesto que de lo contrario nos encontraríamos ante una evidente indefensión, ya que el denunciado no está en la obligación de conocer que recursos y trámites le corresponden, siendo la administración quien debe mencionar todos los recursos posibles (Ley 30/92, de 26 de Noviembre, de Procedimiento Administrativo Común).

Uno de los contenidos más importantes de la notificación es la descripción de los hechos, pues el R.D. 320/94, que aprueba el Reglamento del Procedimiento Sancionador en materia de Tráfico, en su artículo 5, y la Ley de Tráfico, en su artículo 75.3, exigen una relación circunstanciada, es decir, una descripción detallada y concreta de cuáles son los hechos por los que se ha multado.

No es admisible pues que en una notificación (ya sea mediante el boletín de denuncia o posteriormente por la Alcaldía o Jefatura de Tráfico) se haga una mención general de los hechos. Así pues, no sería correcta, por ejemplo, una notificación por estacionamiento indebido, sin detallar por qué es indebido.

Por último, como regla general, las denuncias se notificarán en el acto al denunciado, según señala el artículo 77 de la Ley de Tráfico, en su redacción dada por la Ley 17/2005, de 19 de Julio. Sin embargo, el propio artículo 77 señala determinadas excepciones. Así, será causa legal que justifique la notificación de la denuncia en momento posterior, el hecho de formularse la misma en momentos de gran intensidad de circulación o concurriendo factores meteorológicos adversos, obras u otras circunstancias en que la detención del vehículo también pueda originar un riesgo concreto; cuando la Autoridad haya tenido conocimiento de los hechos a través de medios de captación y reproducción de imágenes que permitan la identificación del vehículo o en los casos de vehículos estacionados cuando el conductor no esté presente. Por tanto, y en el caso de que la notificación no se realice en el acto, la misma debe contener la justificación - con apoyo en alguna de las causas que hemos señalado - de por qué no se hizo en el momento de la infracción para ser una notificación acorde a la Ley.

Lugar en el que ha de realizarse

La regla general, tras la aprobación de la Ley 17/2005, de 19 de Julio, sigue siendo que la notificación se practique en el lugar que el denunciado haya señalado al Agente de la Autoridad a efectos de notificaciones, y, en su defecto, el que figure en el Registro de Conductores e Infractores o en el de vehículos.
Cuando ello no fuera posible, se realizará en cualquier lugar adecuado a tal fin, lo que implica, indudablemente, que se haya intentado sin éxito la notificación en el domicilio señalado por el interesado. En este caso, nos encontramos con la notificación mediante edictos y mediante la publicación en el Boletín Oficial de la Provincia.
Si la notificación se practica en el domicilio del interesado -o el señalado por éste- y no se encuentra presente en el momento de entregarse la notificación, podrá hacerse cargo de la misma cualquier persona que se encuentre en el domicilio y haga constar su identidad.
Si nadie pudiera hacerse cargo de la notificación se hará constar esta circunstancia en el expediente, junto con el día y la hora en que se intentó la notificación, intento que se repetirá por una sola vez y en una hora distinta dentro de los tres días siguientes (art. 59.2 de la Ley 30/92, de Procedimiento Administrativo Común, tras la reforma efectuada por la Ley 4/99).
Como la fórmula es demasiado amplia, debe interpretarse cuidadosamente caso por caso, ya que:
a) No es lógico que quien se encuentre en el domicilio de manera ocasional, y sin relación permanente con el interesado, pueda ser considerado como vehículo idóneo de notificación y pueda fundarse sobre la notificación así practicada presunción alguna de conocimiento del acto notificado por el interesado. Es decir, que si recibe la notificación de una multa un conocido que en ese instante está en mi domicilio, no puede darse como notificada la sanción, puesto que no existen garantías de que se me entregue la notificación.
b) Asimismo, no es tampoco razonable, que la fecha de efectos de notificación sea la de entrega a personas a las que se refiere el apartado anterior, como ya tuvo ocasión de precisar el Tribunal Supremo en su Sentencia de 23 de Enero de 1981, en relación con una notificación practicada por correo certificado al portero de una finca, << sin resultar constancia cierta de que éste la entregue en la fecha en que el recibo consta>>, regla que debe aplicarse pues, con mayor razón a receptores que tengan un vínculo más ocasional con el interesado. Por ello, si un familiar recibe una notificación de una multa destinada a mí el 1 de Agosto y no me la puede comunicar hasta el día 25, debe entenderse como día de notificación el 25 y no el 1, puesto que de lo contrario ya no tendría posibilidad de alegar y proponer prueba. En este caso debe realizarse un escrito a la Jefatura de Tráfico o Alcaldía explicando los hechos y solicitando que se de por notificada la multa en el día que la hemos recibido de nuestro familiar (día 25), con el fin de alegar posteriormente lo que consideremos oportuno.
La preocupación por notificar la multa ha conllevado que el legislador se olvide de las garantías del interesado y a veces se utilicen fórmulas en la ley que pueden conducir a una indefensión, y que se han de moderar los Tribunales atendiendo al caso concreto. Por lo tanto, cuando se dé por notificada una multa, por recogerla una persona cualquiera, no debe dudarse en alegar indefensión si el interesado no ha llegado al conocimiento de la existencia de la notificación o éste ha sido ya demasiado tarde, impidiéndole oponerse y alegar en los plazos oportunos.
Si se rechaza la notificación, <<se hará constar en el expediente, especificándose las circunstancias del intento de notificación y se tendrá por efectuado el trámite siguiéndose el procedimiento>> (Art 59.4 de la Ley 30/92). Por lo tanto, el rechazar la notificación es considerado en fraude de la Administración y el procedimiento sigue su curso. No obstante esto es de difícil probanza en el caso de la notificación a través del servicio de correos cuando no se usa con acuse de recibo.

 

 

Medios utilizados para notificar

 

Agente

 

Notificación por medio de Agente Notificador.

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Este es el medio que menos problemas ocasiona a la Administración. El Agente notificador deberá personarse en el domicilio del interesado, si éste no ha señalado otro distinto para recibir notificaciones, y entregarle la copia autorizada del acto o resolución correspondiente, levantando diligencia que acredite la entrega, que deberá firmar el interesado (o su representante), además del agente notificador, o bien, llevará consigo un duplicado del acto o resolución en el que el destinatario firmará la recepción con expresión de la fecha en que la recibió.

Como ya hemos advertido, la Ley prevé que el interesado no se encuentre en su domicilio en el momento en que se pretenda practicar la notificación y señala que <<podrá hacerse cargo de la misma cualquier persona que se encuentre en aquél y haga constar su identidad>> (artículo 59.2.2 de la Ley 30/92). Si esto ocurre, el Agente notificador practicará la notificación en la misma forma que cuando esté presente el destinatario, aunque en la diligencia tendrá que hacer constar que se entrega a otra persona por no haber sido hallado aquél, y la identidad de la persona que la recibe, consignando el número de su Documento Nacional de Identidad o el de cualquier otro documento con el que la persona halla acreditado su identidad, así como la relación que pueda existir entre tal persona y el interesado destinatario de la notificación.


El que pueda hacerse cargo de la notificación cualquier persona que se encuentre en el domicilio, y haga constar su identidad, significa que se están dando facilidades al agente notificador, pero en detrimento de que la notificación llegue a producir efectos legales, pues pueden ser muchas las personas que accidentalmente puedan encontrarse en su domicilio, y hay muchas posibilidades de que la notificación nunca llegue a su destinatario, máxime cuando no hay una obligación legal de entrega.

 

Servicio de correos

Notificación por medio del Servicio de Correos.

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Aquí la notificación se lleva a cabo por un agente externo al órgano que dicta la resolución.

Tales notificaciones pueden hacerse a través de carta ordinaria o de carta certificada con o sin aviso (o acuse ) de recibo.

En la notificación por carta ordinaria se incumple el artículo 59.1 de la Ley 30/92, puesto que no es un medio que permita tener constancia de la recepción, de su fecha y de la identidad y el contenido del acto notificado, ni se puede incorporar al expediente la acreditación de haberse practicado la notificación.

Del Reglamento de Correos (Artículo 206 y ss.) aprobado por Decreto el 14 de mayo de 1964, se desprende que en la notificación por carta certificada sin acuse de recibo, si es el interesado (o su representante) quien la recibe, debe firmar y consignar la fecha de la recepción en la libreta de entrega que debe llevar consigo el empleado repartidor. Si el que la recibe es alguna de las personas antes mencionadas distintas del destinatario se exige un requisito más, a saber, que se haga constar en la libreta de entrega, la condición del firmante.

Si la carta certificada va acompañada de aviso o acuse de recibo, todas las prevenciones antes señaladas deben hacerse constar, también, en la parte destinada para ello en el aviso de recibo.

 

Anuncios o edictos

Notificación por Anuncios o Edictos.

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El artículo 59.5 de la Ley 30\92 dispone que cuando los interesados en un procedimiento sean desconocidos, se ignore el lugar de la notificación o el medio por el que deba hacerse, o bien, intentada la notificación, no se hubiera podido practicar, la notificación se hará por medio de anuncios en el tablón de edictos del Ayuntamiento de su último domicilio y en el Boletín Oficial del Estado de la Comunidad Autónoma, según cual sea la Administración de la que proceda el acto a notificar, y el ámbito territorial del órgano que dictó el acto. Y añade en un segundo párrafo que en caso de que el último domicilio radicara en un país extranjero, se efectuará mediante su publicación en el tablón de anuncios del Consulado o Sección Consular de la Embajada correspondiente.

Podemos por lo tanto comprobar que se utilizará la notificación mediante edictos y anuncios en los siguientes supuestos:

a) Interesados desconocidos. Según el artículo 31.b de la Ley 30\92, se consideran interesados en el procedimiento administrativo "los que, sin haber iniciado el procedimiento, tengan derechos que puedan resultar afectados por la decisión que en el mismo se adopte".

b) Ignorancia del lugar donde debe practicarse la notificación.

c) Ignorancia del medio por el que debe practicarse la notificación.

d) Resistencia de los interesados a aceptar la notificación.

e) No se haya podido practicar tras dos intentos.

Al respecto, la Sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Baleares, de fecha 6 de Julio de 1998, establece que << la notificación edictal realizada tras un sólo intento de notificación personal que resultó fallido por encontrarse ausente el interesado es improcedente. El remedio edictal se contempla ante el desconocimiento o la ignorancia del domicilio, y es lo cierto que ello no es el caso, pues la Administración conocía otros domicilios del sujeto pasivo>>.

 

Telegramas

Notificación mediante Telegrama.

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Según el artículo 209 del Reglamento de Correos, los telegramas que hayan de circular por el correo, serán considerados como cartas certificadas.

Siempre que se ofrezcan las debidas garantías, el Real Decreto 1/86, de 14 de Marzo, permite que las notificaciones se realicen por vía telegráfica, télex o cualquier otra de la que quede constancia por escrito.

Si la notificación se realiza por telegrama, al ser considerados estos como cartas certificadas, el receptor debe firmar y consignar la fecha de la recepción en la libreta de entrega que debe llevar consigo el empleado repartidor, y si el receptor no es el interesado (o su representante), el empleado debe hacer constar, igualmente, en la libreta la condición de la persona que se ha hecho cargo de la notificación. Así pues, si el interesado niega haber recibido la notificación, a través de la citada libreta podrá la Administración probar, sin que existan dudas, que aquélla se practicó e incluso el contenido del acto notificado a través de un duplicado del telegrama expedido por el Servicio Telegráfico.

Es por lo tanto el telegrama un medio idóneo para realizar la notificación de una multa, pues queda constancia tanto de la identidad de la persona que la recibe como prueba de su recepción.

 

 

 

Notificación defectuosa

Cuando la notificación no contiene alguno de los datos que la ley le exige (véase contenido de la notificación), ésta puede considerarse defectuosa. Ahora bien, ello no implica una nulidad, puesto que el artículo 58.3 de la Ley 30/92, tras su modificación por la Ley 4/99, estipula que:

<< Las notificaciones que conteniendo el texto íntegro del acto omitiesen alguno de los demás requisitos previstos en el apartado anterior surtirán efecto a partir de la fecha en que el interesado realice actuaciones que supongan el conocimiento del contenido y alcance de la resolución o acto objeto de la notificación, o resolución, o interponga el recurso procedente>>.

A la luz de este precepto, el interesado ante una notificación defectuosa puede adoptar varias actitudes:

1. Solicitar que se le notifique nuevamente en forma legal.

2. Realizar alguna actividad que produzca la subsanación de los defectos de la notificación.

3. Permanecer inactivo de momento y hacer valer posteriormente la nulidad de la notificación y, en consecuencia, la falta de eficacia del acto notificado.

Así pues, si el interesado frente a un acto administrativo dictado en el mismo procedimiento alega el defecto de la notificación, la consecuencia será que el órgano competente tendrá que anular todas las actuaciones practicadas a partir de la notificación defectuosa y ordenar se practique una nueva notificación que se acomode a la Ley.